Friday, March 31, 2006

Gracias, es todo lo que puedo decir.

Odio las "Historias de Amor" en las cuales los protagonistas sólo saben sufrir. Pero todo se torna distinto cuando descubres que uno de los personajes eres tú.  Pido perdón a todos aquellos que como yo también las detestan, pero creo que esta vez es necesario para mi alma dejarla ir, y hacerla parte de la biblioteca universal.  Sección "Amores Dolorosos".
Todo comenzó una fría mañana de otoño, como suelen hacerlo estos fatídicos relatos. Caminaba aún con mi traje de niño jugando a ser grande, nubes grises y la suave brisa que arranca las hojas de los árboles tratando de arrebatarme una caricia. Todo parecía normal, una vida lasa y aburrida, pero tranquila. Qué más podía pedir.
Un destello de luz desvió mi mirada. Nunca sabré qué fue, ...tu cándida sonrisa o la lenidad de tus ojos, lo que me hizo caer con mi frasco de perfumes a tus pies. Embobado, pasmado, mutilado.
No dudamos en acercarnos. Fueron tiempos hermosos en los que el cielo era nuestra única morada. Días en los que el Nirvana era alcanzado cada vez que tus dedos rozaban mi rostro.
Mas Hades no soporta el trabajo de Afrodita, y Helios nos dejó. Te fuiste de mi lado sin razón, sin un por qué, dejándome moribundo.
Lloré, lloré, lloré y lloré... hasta que mis ojos se marchitaron, entonces fue mi alma la que continuó derramando lágrimas por ti. Dicen que los hombres no lloran, pero quién le explica eso a un corazón sanguinolento por amor.
Te busqué sin descanso, mis pies pueden dar prueba de ello. Enajenado gritaba a la suerte: "¡POR FAVOR, AYUDA, SANGRO... SANGRO DE AMOR... MUERO SIN LUZ... !"- y tú no escuchabas, nadie más lo hacía.
Era una fría mañana de otoño, y yo con mi traje de adulto, pretendiendo volver a ser niño. Un pequeño destello desvió mi mirada. Sólo reconocí una lágrima y pensé tener frente a mi un espejo, pero tu voz me hizo despertar de mi letargo.
"Te busqué"- me dijiste -"tengo miedo, no me dejes ir más".
Entendí que no me habías abandonado, todo fue una jugarreta del destino. Pero tú no dejaste de creer en mí. Me encontraste. Me salvaste. Y ahora sólo escribiríamos historias felices.
Gracias, es todo lo que puedo decir.